Sobre mí

Ute Wehner

Mi nombre es Ute Wehner. Soy alemana de origen e hija adoptiva de España desde hace más de 27 años.  🙂

En casa siempre me decían que era un «culo inquieto», a veces «la oveja negra» y desde luego siempre la que iba a llevar la contraria, explorando, cuestionando y saltándose las reglas con un gran «¿Y quién ha dicho: No se puede!?»

Llegamos a España (Madrid) a raíz del divorcio de mis padres en 1993.  Mi madre, mis hermanos y yo descubrimos aquí un nuevo idioma, una mentalidad y costumbres diferentes, nuevos paisajes llenos de encuentros, personas, aventuras y experiencias que tanto nos iban a enriquecer, transformar y ampliar.

Inicié mi camino de crecimiento personal a los 17 años a raíz de enfermar repentinamente de diabetes. A punto de elegir carrera, con todas las ganas puestas en estudiar algo que me apasionara, mis planes se veían truncados y mi mundo y el de mi familia puesto del revés.
Fue uno de esos momentos duros en la vida que te sacude, te descoloca y te hace caer, para poder levantarte después de muchos altos y bajos, luchas y derrotas, siendo otra, con una perspectiva diferente y desde luego la convicción absoluta de que todo en la vida tiene sentido y que cualquier situación puede ser una oportunidad para conocerte, sacudirte y crecer.

Nunca he buscado títulos, un trabajo con un buen sueldo, pertenencias o lujos. Para mi hay una riqueza que va mucho más allá de eso… y esa riqueza reside en el corazón.»
Lo que me atraía desde muy pequeña eran los misterios y secretos de la vida, lo intangible, la fascinación por la naturaleza, escuchar historias y descubrir a las personas que las habitaban. «Tocar almas», aprender compartiendo, creando, ideando y construyendo con el corazón. La música, el arte, la magia y los viajes. El sentir y percibirme en todo eso como parte de algo mucho más grande que de alguna manera me hablaba de mi y del por qué estaba aquí.

Me formé y trabajé como Diseñadora gráfica y Arquitecta en distintos estudios, dando clases en diferentes universidades o colaborando en proyectos de investigación histórica y 3D. Intentaba conservar mi libertad profesional a toda costa para poder participar en diferentes propuestas, no perderme nada interesante y seguir mi corazón allí donde me llevara. Era retador descubrir y aprender creando lenguajes nuevos y emprender con equipos diversos e interesantes. Pero también suponía una tensión casi constante de estrés, inseguridad y auto-exigencia. El desgaste físico y emocional era considerable y me desviaba de lo que era importante a nivel personal: resolver mis miedos e inseguridades, aceptar mi historia y valorarme, asumir mi enfermedad para poder cuidar y atenderme. 
No solía compartir las filosofías de las empresas con las que colaboraba: el abuso de poder, la explotación, la rivalidad entre compañeros, la manipulación o el sinsentido de un trabajo que sólo perseguía el enriquecimiento material.
¿Qué sentido podía tener eso para mí, si buscaba vivir y expresar mis valores que eran diametralmente opuestos? ¿Por qué parecía que o bien tenía que tener un trabajo vacío que no me acercaba a quien quería ser o apasionante y emocionante que suponía un sacrificio enorme a todos los niveles? 
No encontraba el equilibrio – no era lo que yo buscaba. Así que renunciaba un trabajo tras otro, sintiéndome por un lado frustrada y fuera de lugar, por otro decidida a seguir creyendo en mis ideales y en encontrar la manera de vivirlos.

En el año 2008, en plena crisis inmobiliaria, decidí dejar la última empresa y lanzarme definitivamente a ser autónoma. Mis ganas de aprender me habían llevado a conocer un programa de dibujo y modelaje 3D para arquitectos, que años más tarde se convertiría en el programa estrella que todo el mundo necesitaba utilizar y a mí en una de las pocas personas que lo conocían y manejaban a fondo. Los inicios no fueron fáciles, pero mi convicción e insistencia traían sus frutos y después de algo menos de un año, formaba a alumnos y arquitectos en universidades y estudios, mientras seguía con el diseño gráfico, colaborando con ONG, inventando, creando, viajando, soñando… Fueron años de mucha depuración y limpieza para encontrar mi propio camino, mi propia voz, con relaciones personales y profesionales más certeras y auténticas y esas sinergias y «encuentros mágicos» que suceden como consecuencia lógica cuando te acercas al lugar que te corresponde y te pertenece – a ti.

Cuanto más me conocía y encontraba a través de la terapia psicoanalítica que había comenzado años atrás, la práctica de la Meditación, formaciones en Canalización de Energía, Registros Akáshikos, Escuela del Perdón, Un curso de Milagros y otras técnicas alternativas relacionadas con el cuerpo, más fluida, rica y creativa se volvía mi vida y, por ende, yo con ella.

Nunca he podido separar lo profesional de lo personal – no hay diferencia. Estoy resonando, expresándome y creciendo bajo diferentes pretextos en mi vida, nada más. Por eso, «emprender con alma» significa aportar lo que eres tu, tus valores y tu propósito, descubriéndote y experimentándote al mismo tiempo que te ofreces, y eso es algo maravilloso. Le concierne a todo un sentido profundo y un sentimiento de felicidad, conexión y autorrealización enorme.

Ute Wehner

Al conocer a mi marido -mi compañero de aventuras y AMOR en mayúsculas- seguimos sumando sueños. Decidimos dejar Madrid en el 2016, nuestra casa y trabajos, para ir en busca de una de nuestras mayores ilusiones: reconstruir una casa en los montes asturianos para crear ahí nuestro hogar y un negocio rural de encuentro y descanso. Iba a ser un espacio único y especial y rebosábamos de entusiasmo, ideas y proyectos a emprender ahí.
Sin embargo, la historia no se iba a escribir así…

Ahora sabemos con total seguridad que no tuvimos que ir para abrir una casa rural y vivir el resto de nuestros días retirados en la naturaleza, sino para ampliar nuestra mirada, conocer realidades diferentes, nuestros límites y necesidades y  comprender, consolidar y superarnos, creando un lugar hecho con ilusión, dedicación y amor y seguir tejiendo esa red de «causalidades» para regresar a Madrid después de 3 años e inventarnos.


Me di cuenta a los pocos meses que algo no iba bien, no conseguía adaptarme ni a la climatología, ni al entorno. Vivía en un paraíso natural, con el hombre que amaba, materializando nuestro sueño y, sin embargo, cada vez se instalaba más una sensación de malestar, irascibilidad y queja. No estaba bien. Me faltaban mi red de amigos y contactos,  la libertad de movimiento,  actividades afines, conversaciones enriquecedoras y, sobre todo, sentirme útil y realizada.
Nos dimos cuenta que igual que las plantas no florecen esplendorosas en una tierra inadecuada para ellas, nosotros no íbamos a poder expandirnos y ser completamente felices en un lugar que no nos aportaba lo que necesitábamos cada uno a nivel personal.
Fue un duro despertar, difícil de encajar, pero cuando superamos las semanas de bloqueo, rabia y desubicación, decidimos cambiar de rumbo, ser flexibles y convertir la crisis en oportunidad.
Terminamos la casa, mientras me formaba en Coaching e Inteligencia Emocional para regresar a Madrid y dedicarme a lo que llevaba haciendo tanto tiempo: animar a la gente a creer en sí misma, a reconocerse y amarse para abrir la puerta a la posibilidad de hacer realidad sus sueños y mostrar toda su belleza, … porque así se transforma el mundo.

Perseguir nuestro sueño y vivir esta experiencia fue algo extraordinario que nos transformó y nos hizo crecer, así que el sentimiento de satisfacción y gratitud no podría ser más grande. Creo que es mágico darnos cuenta de cuántos regalos nos tiene preparada la vida y cómo nos va guiando, sutil y amablemente para que nos podamos reconocer y experimentar en el espejo que nos ofrece el mundo. Si somos capaces de escuchar nuestro corazón que se expresa a través de los sentimientos, podremos mantenernos flexibles y fluir con ella y recorrer el camino que nos revela nuestra verdad.

Mi deseo más grande es fomentar una consciencia mayor de nosotros mismos, de nuestras emociones, características y potencial, para poder reconocer nuestra grandeza y excepcionalidad, dejando caer las máscaras para expresarla sin miedos, ni tapujos.
Que podamos materializar nuestros sueños e ideales, co-creando la realidad que deseamos vivir desde nuestro propósito y una entrega de corazón. 
Esto es hacer crecer las semillas y observar con asombro, con cuánto esplendor florecen, cuando nos reconocemos y reconectamos desde el amor, el respeto y la curiosidad.

Estoy convencida de que la vida está para experimentarla, soñarla y compartirla como una hermosa experiencia, llena de magia y significado cuando sabemos mirarla desde la conexión con el todo y la coherencia con nosotros mismos.

Disfrutemos de este viaje, y seamos conscientes del poder que reside en cada uno de nosotros y en cada paso que damos, convirtiendo los «imposibles» en «posibles» y haciendo, con nuestra simple presencia, este mundo un lugar mejor. 
Feliz viaje.

Namasté